¿Crees en mí, Dios?
Tú me ves,
y yo quisiera también verte.
Yo te hablo,
aunque sé que ya no me oyes.
Me he cansado de buscarte,
de preguntarte cosas,
que nunca vas a responder.
Estás tan lejos,
más lejos que el cielo,
más lejos que el mar más cercano
a esta ciudad desesperante
donde decidí abandonarte un día.
Tú me ves,
deshacerme
destruirme
matándome cada vez que creo encontrar lo inhallable.
Tú me ves,
pero ya no haces nada para sujetarme,
para pedirme que no me aleje.
Tú ya no me hablas,
porque no te escucho
nadie me pide que no corra,
y corro tanto hasta que caigo
delante de tus pies,
y tú no me has perdonado.
Misoprostol
Ocupo pastillas para dormir,
pastillas para mantenerme despierta
por si acaso tengo todavía
algo importante qué hacer en esta vida.
Ocupo pastillas para olvidar:
tú nunca volverás.
Pastillas para recordar:
al amanecer debo ir al Hospital.
Vivo entre tabletas
cincuenta
cuatrocientos
y ochocientos miligramos
sirven más que las personas
más que sus tontos comentarios
Todo estará bien
Feliz año nuevo
Te compensaré mi amor
Gracias por ser paciente y esperarme.
Sé que podría ir al espejo
y regalarme una sonrisa,
hablar de mis problemas
con una buena amiga,
pero no soy fuerte
ni un poquito lista.
Aquí todos los corazones rotos
los enfermos
los cobardes
se curan con poquita agua
y una dosis de pastillas.
Te llamabas Jonas
¿Ya te dije que me gustan tus manos?
Mucho más tus ojos
y tus labios.
Me gusta el mundo que hay en tu piel
me gusta tu aroma
me gustan tus pies.
Estoy tan enterrada en ti
que todo se soluciona cuando apareces
que si pudiera haría con tu espalda un escudo
para ocultarme del mundo,
te regalaría mi fuerza
para hacerte invencible.
¿Ya te dije que te quiero más que a nadie?
¿Ya te pedí que nunca me dejes?
Espera…
¿Por qué te fuiste?