sábado, 27 de junio de 2020

Tres textos

¿Crees en mí, Dios? 

Tú me ves,
y yo quisiera también verte.
Yo te hablo,
aunque sé que ya no me oyes.
Me he cansado de buscarte,
de preguntarte cosas,
que nunca vas a responder.
Estás tan lejos,
más lejos que el cielo,
más lejos que el mar más cercano
a esta ciudad desesperante
donde decidí abandonarte un día.
Tú me ves,
deshacerme
destruirme
matándome cada vez que creo encontrar lo inhallable.
Tú me ves,
pero ya no haces nada para sujetarme,
para pedirme que no me aleje.
Tú ya no me hablas,
porque no te escucho
nadie me pide que no corra,
y corro tanto hasta que caigo
delante de tus pies,
y tú no me has perdonado.

Misoprostol

Ocupo pastillas para dormir,
pastillas para mantenerme despierta
por si acaso tengo todavía
algo importante qué hacer en esta vida.
Ocupo pastillas para olvidar:
tú nunca volverás.
Pastillas para recordar:
al amanecer debo ir al Hospital.
Vivo entre tabletas
cincuenta
cuatrocientos
y ochocientos miligramos
sirven más que las personas
más que sus tontos comentarios

Todo estará bien
Feliz año nuevo
Te compensaré mi amor
Gracias por ser paciente y esperarme.

Sé que podría ir al espejo
y regalarme una sonrisa,
hablar de mis problemas
con una buena amiga,
pero no soy fuerte
ni un poquito lista.
Aquí todos los corazones rotos
los enfermos
los cobardes
se curan con poquita agua
y una dosis de pastillas. 


Te llamabas Jonas  

¿Ya te dije que me gustan tus manos?
Mucho más tus ojos
y tus labios.
Me gusta el mundo que hay en tu piel
me gusta tu aroma
me gustan tus pies.
Estoy tan enterrada en ti
que todo se soluciona cuando apareces
que si pudiera haría con tu espalda un escudo
para ocultarme del mundo,
te regalaría mi fuerza
para hacerte invencible.
¿Ya te dije que te quiero más que a nadie?
¿Ya te pedí que nunca me dejes?
Espera…
¿Por qué te fuiste? 



Dos textos

También llueve en sábado 

Es una lástima que no sea capaz de usar mis noches de insomnio para ser feliz, la misma lástima que provoca ser heridos por gente que no conocemos, en lugar de no conocer gente que nos va a herir. ¿No es jodido el punto de la noche en el que uno se entera que va a quedarse despierto a pensar en todas las cosas que, ya no digamos "nos salieron mal" sino que buenas o malas, no van a regresar nunca? 

¿Puedo confesar algo? Siempre creí que los sábados no llovía y que si la gente quería irse nunca la iba a extrañar. 

Se hizo de noche 

Yo sólo pienso en tu cuerpo 
en el vaivén de tu cuerpo
en la indecisión de irse o venir,
pienso en tu cuerpo
en los moretes de tu cuerpo 
y en mi boca desesperada buscando por tu vida. 
Ya no voy de la vergüenza
de ser mujer pura sangre libre en praderas 
de ser mujer ríos de dulce espeso
mujer huracán a quién agradeces 
tímpanos y espalda herida.

Se hace de noche y yo sólo pienso en tu cuerpo 
en el olor de tu cuerpo 
en el olor de amor entregado 
en la adherencia de tu piel a la mía
en el uno que somos amándonos.